
La contaminación es el mayor mal que puede sucederle al medio ambiente. A causa de ella se deterioran los lugares y desaparecen para siempre especies de animales y plantas, parajes enteros, y con ellos nuestro futuro.
Cuando hablamos de Contaminación tendemos siempre a pensar en grandes fábricas con enormes chimeneas que sueltan chorros de humo al aire. Pero hay otra forma de contaminar, individual, personal, que multiplicada por varios miles de millones de seres que poblamos el planeta resulta mucho más extensa y dañina que la de las industrias: es la “actitud” negativa o indiferente (que consiste en dar por hecho que, como la mayoría lo hacen, el esfuerzo de uno no lleva a ninguna parte).
Por el contrario, si adoptamos una actitud positiva y activa ante este problema, cada uno de nosotros ayudaremos a difundir esta manera de ser a nuestro alrededor (preferentemente a nuestros hijos); con ello estaremos creando cultura medioambiental.
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